Mi nombre es David Naval, soy fotógrafo y un apasionado de la cocina. Tanto, que en un momento de mi vida estudié y trabajé en algunas de las mejores cocinas de este país e, incluso, diseñé y puse en marcha un gran proyecto gastronómico… pero esa es otra historia.
Siempre he creído que uno debe dedicarse a lo que le apasiona. Pasamos muchas horas de nuestra vida trabajando, y si no ponemos pasión en ello… mal vamos. No sé si será un error, pero siempre he preferido ganar menos y disfrutar con mi labor. Quizá por eso he hecho voluntariado, me he implicado en proyectos para los demás y me he embarcado en muchas iniciativas a lo largo de mi vida.
Hace unos años, siendo fotógrafo autónomo, sentí que necesitaba un cambio vital. Era un momento en el que mi vida pedía transformaciones profundas, y el trabajo fue un gran impulsor. Siempre me gusto la cocina, ha habido dos personas en mi vida que me hicieron amar los pucheros, una mi abuela Florentina, asturiana de pura cepa, gracias a ella siempre pongo comida de más en la mesa y entendí que la comida que se hace a fuego lento sabe mejor (en su cocina había además de la cocina de gas, una de carbón) y la otra Cecilia, la mujer de mi padre, que le encantaba cuando venía gente a comer, probar recetas que nunca había hecho… y yo es algo que practico ahora a menudo, ademas de su afición a los libros de gastronomía. Así que con estos antecedentes, me puse a estudiar cocina y también resurgió una pequeña llama dentro de mi… Mi fe se hizo más fuerte.
¡Wow! Con casi 40 años, volver a empezar de cero… volver a estudiar, a una profesión nueva y desconocida, a nuevos retos… Pero sí: hoy, mirando atrás, creo que fue una gran decisión.
Y ahora, tras un tiempo alejado de los fogones, comprendí que necesitaba volver a hacer algo relacionado con la gastronomía, y así nació Mesa de Domingo.
Mesa de Domingo pretende ser un espacio de expresión, tanto personal como compartido con colaboradores que deseen participar en este proyecto. Pero también un espacio de reflexión y de predicación, de información de lo que pasa en nuestro mundo, con la búsqueda de la verdad como bandera.
En la parte gastronómica, un lugar para mostrar recetas sencillas y saludables, elaboradas con ingredientes naturales; cocina que sabe bien y, a la vez, mira hacia lo sin gluten, lo vegetal y, por supuesto, hacia los productos de temporada y de cercanía.
También es un espacio para contar historias gastronómicas. Al ser humano le encantan las historias, y las buenas aún más. Hay tanto que narrar sobre gastronomía, alimentos y tantas cosas importantes que suceden a nuestro alrededor… Buscamos historias que inspiran, que motivan y que nos invitan a reflexionar sobre nuestra alimentación, nuestra cultura gastronómica y nuestro mundo.
Y, por supuesto, también hablaremos de fotografía. Fotografía gastronómica, pero también de otros ámbitos de ese bello arte. Y de viajes: ¿qué sería de la vida sin viajar? Sin conocer otras culturas, otros paisajes, otras luces al caer cada atardecer. Viajar enriquece, y viajar comiendo es uno de los mayores placeres que existen. Y de libros: soy un apasionado del papel, de los libros bien escritos, pero también de los bien diseñados.
Seguro que poco a poco aparecerán nuevos temas de los que querré hablar; cosas que uno aprende y desea compartir con el mundo.
Y por supuesto, abierto a colaboraciones, porque para que algo funcione, hay que rodearse de gente que sabe.
Gracias por acompañarme en este proyecto.
David N.
“La cocina es una historia de amor, tienes que enamorarte de los productos y luego de las personas que los preparan"
- Alain Ducasse
¿Por qué Mesa de Domingo?
Mesa de Domingo tiene para mí dos grandes significados.
Uno es gastronómico: los domingos son días de celebración, de reunirse con la familia o los amigos, de disfrutar sin prisas y alargar la sobremesa. Son días de preparar un arroz, una barbacoa, un gran puchero con fabes o un cocido madrileño. Días de abrir esa botella de vino que guardábamos para una ocasión especial y acompañarla con un buen pan artesano. Días de aperitivos eternos, de reír sin parar frente a un vermut y unas tapas. Días de disfrutar con nuestra gente. Eso es Mesa de Domingo.
El otro significado es más personal. Soy católico y estoy muy vinculado a la Orden de Predicadores, los comúnmente llamados «dominicos», fundada por Santo Domingo de Guzmán. Al iniciar un nuevo proyecto, ¿qué podía ser más bonito que vincularlo también a esa parte de mi vida?
En Mesa de Domingo, “Domingo” con mayúscula, como nombre propio, evoca el compartir de la familia dominicana: tantos amigos y hermanos con los que comparto vida, proyectos y, cómo no, muchos momentos alrededor de una mesa. Y claro, la mesa, la cocina, el compartir el pan, es una forma preciosa de predicar, de hablar de cosas bonitas, así que intentaré que sea una parte importante de este proyecto.
"Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios" - Eclesiastés 9:7



