Hábitos de vida saludable
¿Qué hacer para vivir más y mejor?
Hace unos días, he vuelto a ver un documental de Netflix que se llama Vivir 100 años: Los secretos de las zonas azules. Esas zonas azules son cinco regiones del mundo donde la proporción de personas que alcanzan los 100 años es muchísimo más alta, y además llegan a esa edad con con buena salud y calidad de vida… La verdad es que es interesante, y pensé ¿qué necesitamos para tener una vida de verdad saludable?
La serie explora los hábitos de vida, dieta, entorno social y hasta la posibilidad de replicar este modelo en otros lugares de las personas en estas poblaciones. Y es curioso, porque son puntos completamente diferentes del globo: Okinawa, en Japón; Cerdeña en Italia, Icaria en Grecia; Nicoya en Costa Rica y Loma Linda en California, EE.UU.
Los hábitos de vida son similares en todas las zonas, aunque cambia de unas regiones a otras, pero principalmente son:
Moverse de forma natural a diario
La actividad física no se busca en gimnasios o tablas: caminan, hacen jardinería, tareas manuales cotidianas, etc…
Un propósito en la vida
Tener una razón para levantarse cada día —como el ikigai en Okinawa o el plan de vida en Nicoya
Alimentación basada en vegetales
Dietas basadas en vegetales, legumbres, cereales y tubérculos. También se practica la moderación (como el «hara hachi bu» en Okinawa, que es comer hasta estar 80 % lleno y no más)
Relaciones sociales y comunitarias fuertes
Apoyo comunitario, círculos de amistad (moais), familias integradas que cuidan ancianos en casa, pero también pertenecer a una comunidad religiosa.
Con todo esto ha habido polémicas, datos que bailaban, medios que han puesto algunas cosas en duda, pero lo cierto es que muchos expertos coinciden en que, aunque los números exactos puedan variar, los hábitos identificados —como dieta saludable, ejercicio natural y lazos sociales— son valiosos por sí mismos
Y, ¿qué hacemos para vivir mejor?
Vale, entonces, ¿qué necesitamos para una vida más saludable? Yo creo que es bastante sencillo: y se basa en 3 pilares fáciles de llevar a cabo:
Movernos:
Mover nuestro cuerpo cada día, andar, salir a hacer los recados por el barrio, subir las escaleras, arreglar el jardín si tienes la suerte de tenerlo, pasear, si puedes ir en bici a tu trabajo… por supuesto el gimnasio o los deportes son muy buenos, pero al final los ejercicios «duros» son los que atraen lesiones, mientras que los paseos, sólo tienen beneficios.
Yo por ejemplo, aprovecho los paseos con mi perra, son esos momentos para mi, pasear, ver algo de naturaleza (en mi caso el Parque del retiro), escuchar un podcast, o música y tener ese rato para mi. Debería hacer más deporte y ejercicio, pero bueno, son de esos planteamientos de cada año.
Comer sano:
Come verduras, legumbres, frutas, cereales… evita todo lo que puedas los alimentos ultraprocesados (y si puedes, también los procesados), baja el nivel de carne roja… es sencillo, la comida que hagamos desde cero, siempre va a tener más beneficios que la que compremos ya hecha. Comer sano es fácil, y si lo haces bien no es más caro que otras formas. Comer sano es bueno para tu cuerpo y para tu mente, porque cocinar también es un gran ejercicio de paciencia, de creatividad, de experimentar, de disfrutar… Lo bueno que desde Mesa de Domingo, tendrás muchas ideas para esas comidas sanas, saludables y repletas de sabor.
Relaciones sociales y comunitarias:
Aqui me vais a permitir abrir un pequeño melón y es, introducir la fe como elemento importante en este punto. Creo firmemente que la vida en comunidad vivida a través de la fe, nos hace más felices, y eso influye positivamente en cada uno. Y para los más pragmáticos, este ejemplo: En un estudio de McKinsey de 2012 se analizaron personas de 20 o 30 países de todo el mundo, de todas las edades. La muestra estadística era enorme. Lo que comparaban era la salud espiritual, la salud mental y la salud física.
Yo, siendo creyente, pensé de entrada que habría una correlación directa entre la salud física y la salud mental. Pero lo realmente llamativo fue descubrir que la correlación más fuerte y clara era entre la salud espiritual y la salud mental. Es espectacular: en las gráficas, las curvas de salud espiritual y salud mental prácticamente se solapan, mientras que la salud física sube o baja de manera distinta. Ademas en países musulmanes o en Latinoamérica, donde la fe se vive de manera más abierta y social, sin tanto tabú, la salud mental aparece mejor. En cambio, en países como España o la Europa más atea y pragmática, separada de Dios, las gráficas de salud espiritual y mental bajan al mismo ritmo.
De ahí la conclusión: se es más feliz creyendo en Dios. Por lo menos, esa es también mi experiencia personal. Pero ojo, no se trata de esa “felicidad” que nos venden como un estado permanente, porque eso no existe. Lo que yo he recibido de Dios no es “felicidad”, sino paz. Y la paz es algo muy distinto: es poder atravesar pruebas y dificultades, pero con la seguridad de que todo tiene un sentido y de que nunca vas a caer del todo, porque estás sostenido. Es la esperanza de que, aunque ahora duela, todo va a ir a mejor.
Y dejando este melón….para esa vida feliz, añadimos otras pequeñas cosas:
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Practica el “80 %” (hara hachi bu): deja de comer cuando te sientas saciado, no cuando estés lleno.
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Pequeños rituales de paz: reza, haz oración, respiración, da las gracias antes de comer o al comenzar el día, o escribe cada noche las cosas bonitas de ese día.
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Vínculos sociales: cuida tus amistades, participa en comunidad, haz voluntariado, comparte mesa y conversación.
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Descansa: intenta dormir 8 horas, haz una pausa tras la comida…
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Ten cerca a la familia: cuidar y dejarse cuidar, integra a tus mayores, mantén los lazos…
Una semana ideal
Este podría ser una semana ideal, una semana en que hagamos las cosas bien para sentirnos mejor:
De lunes a viernes
Por la mañana: caminar 20 min y hacer un desayuno vegetal (pan integral, aceite de oliva, fruta, café/té).
A mediodía: comida con legumbres 3 veces/semana (lentejas, garbanzos, alubias).
Por la tarde: actividad ligera (hacer recados andando, paseo en bici, subir escaleras).
Y de noche: una cena ligera con verduras y algo de pescado/huevo.
Ritual: escribir 3 cosas agradecidas antes de dormir.
Sábado
Reunión familiar o con amigos en torno a la mesa.
Cocinar recetas tradicionales con ingredientes simples y locales.
Paseo largo en la naturaleza.
Domingo
Tiempo de espiritualidad (misa, oración, silencio).
Descanso sin prisas, lectura tranquila.
Compartir comida comunitaria (mesa larga, sobremesa).
¿Y para ti? ¿Cómo es un vida sana?, ¿cómo haces para vivir mejor?
